Sábado Compras
Desde las 11 de la mañana hasta este instante, he comprado:
-1 tableta de turrón de chocolate Hacendado
-2 latas de anchoas Ortiz
-1 bote de alcachofas El Cidacos
-1 bote de espárragos verdes (no recuerdo la marca)
-3 botellas de vino tinto Protos
-Viaje contra Espacio. Juan Goytisolo y W.G. Sebald, (Jorge
Carrión)
-El Fondo del Cielo, (Rodrigo Fresán)
-Outsiders (no recuerdo el autor ni la editorial)
-El Ruido Eterno (Alex Ross)
-Alicia en las ciudades+Movimiento en falso+El estado de las
cosas (Win Wenders), DVD, llegó por correo
-Vinieron de dentro de...+Rabia (Cronenberg), DVD, llegó por
correo
-Del éxtasis al arrebato, un recorrido por el cine
experimental español (VVAA), DVD, llegó por correo
-Echos der burchrüken (Velasco Broca), DVD, llegó por correo.
-1 paquete de Lucky Strike
-periódico El País
-periódico ABC
- John Lennon (Philip Norman)
-1 jamón serrano (5kg aprox.) para la navidad
-paquete de pasta raviolis Rana sabor trufa
-1 paquete de Corn Flakes
-1 kilo de limones
-1 pack de Coca Cola 0
-1 bufanda
y todo eso se me ha quedado en el maletero del coche, incluido lo que me llegó por correo porque tuve que ir a buscarlo a Correos. Todas esas cosas están allí, en un parking, en el maletero de un coche en un parking. Veo la tele, y cada vez que hay anuncios me acuerdo de todos esos objetos, lejos de mí, solos. Deberían estar conmigo, pero no. Debería pensarlos como algo mío, pero los pienso como objetos huérfanos, ni de la tienda ni míos, en un limbo. Ese pensamiento me ha producido algo parecido al miedo, pero que no soy capaz de definir. Los objetos son tremendos, te atrapan, no su marca ni su prestigio, hablo del objeto en sí mismo, la propia materia conformada, manufacturada; los objetos de consumo son pequeñas esculturas. Y allí tan solos y en una atmósfera tan húmeda: un coche, un maletero, objetos. Acabo de pensar en eso. De repente no sé a quién pertenecen esos objetos, aunque si alguien entrase en el parking, y abriera mi coche y robara esos objetos, me fastidiaría muchísimo, y querría que se pudriera en el infierno, porque me encantan esos objetos, pero también es cierto que ahora que estoy viendo anuncios en la tele, que una chica con cara rara anuncia colonia CH, que un coche de izquierda a derecha surca la pantalla, que un tipo habla de turrones y cavas, ahora, de repente, no siento míos esos objetos, sino que los siento de nadie, como si en ese maletero sólo se pertenecieran a sí mismos. No tengo ni iea de lo que significa la frase "pertenecerse a sí mismo", pero así es. De repente creo que nada hay más misterioso que la soledad de unos objetos (comprados, pagados y sin dueño; amontonados en un maletero).

Publicado a las 00:01 de 06/12/2009








