KAFKA REGISTRADA
LA CAMA
Estando en Londres se me dio por entrar en una librería. Se llama MAGMA. Dedicada a libros de diseño, y pijaditas muy interesantes. La ventaja de no hablar bien el inglés es que cuando vas te decidas a observar más que a hablar, así que observando y observando no tardé en detectar unos paquetes de tabaco a lo lejos, y como se me había terminado el Ducados, fui a por ellos. Al momento me di cuenta de que no eran cigarrillos, sino libros. Libros empaquetados como cigarrillos. Compré éste [del que adjunto las imágenes], sin saber muy bien si se trataba de una de esas bromas que se descubren cuando destapas una caja o si iba en serio. Un tipo me cobró, pagué, y ya en la calle me aparté un poco, medio metido en un portal, y lo abrí.
En efecto era la Metamorfosis. Me alejé.
Ya en la habitación del hotel, observé bien el engendro, una cuidada edición, anecdótica y simpática. Esquematizo


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pero que ocultaba una monstruosidad, una vuelta de tuerca a lo kafkiano, algo que en las 3 ediciones que tengo por casa de ese libro no figura, me refiero a ese párrafo que he marcado en rojo en la fotografía adjunta:

Well, I wonder, ¿cómo es posible que sea necesaria esa advertencia de que la obra es ficción y de que todo parecido con la realidad es mera coincidencia? ¿Es un eco de las miles de denuncias que reciben al día los médicos por asuntos nimios? ¿Es una inteligente vuelta de tuerca, un dadaísmo de baja intensidad?
¿O, simplemente, es para que el lector se sienta aún más solo?
Publicado a las 21:55 de 16/3/2008








