Cultura/s de La Vanguardia
Una de las para mí mejores publicaciones culturales españolas no es una gruesa y prestigiosa revista, sino el suplemento cultural que La Vanguardia entrega los miércoles, Cultura/s. Siempre hay algo muy interesante, a veces muchas cosas interesantes. Apuesta por una cultura que está llegando justo ahora, y sus páginas están atentas a tendencias sumergidas. Lástima que no tenga una web para redirigir (o por lo menos yo la desconozco).
El del miércoles 21, está lleno de cosas que me han interesado; entre otras:
Un análisis distinto sobre La Guerra Fría, El Gran Farol, a cargo del novelista Juan Trejo (El Fin de la Guerra Fría, editorial La Otra Orilla, 2008) y con un artículo del también novelista Mathias Enhard (Manual del Perfecto Terrorista o la premiada Zone). Muy bueno.

Un artículo de Manuel Guerrero describiendo la obra "fotográfico-performática" del imprescindible Joan Fontcuberta (por primera vez se presenta una retrospectiva de él en Barcelona, en La Virreina, comisariada por Iván de la Nuez).

Otro artículo, firmado por Monica Zgustova, sobre el arte y la museística en la Rusia contemporánea, centrado en la enigmática y joven mecenas Daria Zhukova. La nueva musa hecha de rublos y aire.
Un magnífico especial (¡horror otra vez, parace que últimamente me lo topo en todas partes!) sobre el suicidio, firmado por Joan Nogué. Súper bueno. Habla, entre otras muchas cosas, del magnetismo que ejercen los puentes sobre los suicidas. Comenta el polémico film The Bridge (2006), de Eric Steel, en el que el director mostró toda belleza del Golden Gate desde ángulos y tomas que nunca habíamos visto, y las mezcló con las de 19 personas (casos reales) suicidándose en ese puente.
Un megabueno artículo de Jordi Costa sobre Repronto, loco colectivo de análisis de todo cuanto tenga que ver con la actualidad, en clave humor y buenas dosis de inteligencia, encabezado por el ingeniero/divulgador/analista/periodista Raul Minchinela. A partir de detalles de la "baja cultura", alumbran y analizan otros de la "alta cultura", (este artículo lo pondré dentro de unos días, solo. No tiene desperdicio).
Por último, uno sobre el cine hecho con cámaras de teléfono móvil. Que se me antoja todo un "manifiesto postpoético" para el cine. Copio algunos trozos, ya que es bastante extenso:
JUVENTUD DE LA IMÁGENES (por Gonzalo de Lucas)
"Durante el siglo pasado, la mayoría de adolescentes que sentían alguna inquietud artística optaron por escribir poemas. Y, sin embargo, en estos últimos años se insinúa que los jóvenes escogerán tal vez el vídeo antes que la literatura para dar cuenta de sus experiencias (...), la aparición de teléfonos móviles con cámaras de vídeo integradas plantea una inflexión hacia una escritura cotidiana e inmadura (...) Por ese motivo se hace muy necesaria la pedagogía en el cine, de modo que esas nuevas formas de filmar puedan estimularse mediante el redescubrimiento del pasado (...), ¿Y en qué consistiría esa otra pedagogía del cine? En enseñar, según el verso de Pessoa a "aprender a desaprender". Ya en los años 70 Henri Langlois veía en Warhol y Godard a los dos grandes cineasta de la época, porque habían enseñado -como en su día Van Gogh respecto a la pintura- a "filmar mal". En vez de imitar la pizarra fueron malos alumnos, y con esos gestos abrieron el cine a otras posibilidades (...) (Los móviles), o se destinan a un ensimismamiento manierista y mimético, o nos enseñan -forzándolos para ir en contra de la técnica neutra del manual- imágenes que sólo mediante esa cámara podrían haberse grabado y que hacen emerger en los procesos digitales nuevas apariciones de lo real. En el primer caso, el móvil llega al final de un camino para repetir unos pasos ya dados; en el segundo, muestra que el cine debe extraviarse para encontrar su juventud."

Además, en ese mismo artículo, Martí Freixas realiza una semblanza sobre el muy poco conocido director de cine Joseph Morder. Resumo: cineasta underground francés que vivió toda su adolescencia en Latinoamérica. Su obra fílmica se funde con su vida, filma todos los días. El festival Pocket Films le hizo el encargo de filmar una película con un teléfono móvil, lo que ha llegado a convertirse en la primera película francesa estrenada en salas comerciales grabada con esta técnica. (NOTA: Toda una esperanza para los que filmamos con métodos caseros). La película se titula: J´aimerais partager le printemps avec quelqu´un (Me gustaría compartir una primavera con alguien). El resultado ha sido sorprendente. La baja definición de la cámara imprime a la película efectos, sobre todo cuando hay movimientos rápidos, que de otra manera serían muy difíciles de reproducir salvo por emulación. Morder, hace un diario, cada día, en vídeo-móvil, de la misma manera que otros escriben. Mete una voz en off, a veces sobre la marcha, y cuenta sus relaciones con el cine, su cotidianidad, sus pensamientos etc.
Publicado a las 09:45 de 22/1/2009








